Apaciguar los Enemigos – Oración a San Marcos y San Manso

Este artículo, para Apaciguar los Enemigos – Oración a San Marcos y San Manso, sirve para quien necesita protegerse a sí mismo y a su hogar de los enemigos. Tener enemigos no hace de usted una mala persona, forma parte de la vida. No podemos agradar a todos, y mucho menos debemos preocuparnos por lo que otros piensan de nosotros, pues, por regla general, es exactamente lo opuesto de lo que somos. No debemos entonces dar gran importancia a los enemigos, porque generalmente el problema reside en ellos y en la manera como encaran la vida, y no en nosotros.
Sin embargo, cuando las situaciones se vuelven más graves, ya sea porque están consumiendo nuestra buena energía, dejándonos mal o perjudicándonos debemos tomar medidas para protegernos de esa negatividad.
A través de esta Oración a San Marcos y San Manso – Para Apaciguar los Enemigos, usted conseguirá ralentizar a sus enemigos para que nada mal le suceda!
«San Marcos me marque, y San Manso me dome.
Jesucristo me abra el corazón y me parta la mala sangre,
la hostia consagrada entre mí;
si mis enemigos tienen mal corazón,
no tengan cólera contra mí;
así como San Marcos y San Manso fueron al monte
y en él había toros bravos y mansos corderos
y los hicieron presos y pacíficos en las moradas de las casas,
así mis enemigos se queden presos y pacíficos en las moradas de sus casas,
debajo de mi pie izquierdo;
así como las palabras deSan Marcos ySan Manso son ciertas, repito:
Hijo, pide lo que quieras, que serás servido y,
en la casa que yo posea, si tiene perro de cola,
se retire del camino que nada se mueva contra mí,
ni vivos ni muertos, y golpeando en la puerta con la mano izquierda,
deseo que inmediatamente se abra.
Jesucristo, señor nuestro, descendió de la cruz;
así como Pilato, Herodes y Caifás fueron verdugos de cristo,
y él consintió todas esas tiranías, así como el mismo Jesucristo,
cuando estaba en el huerto haciendo su oración,
se volvió y se vio rodeado de sus enemigos,
dijo: «Sursum cuerda»,
cayeron todos en el suelo hasta terminar su Santa Oración;
así como las palabras de Jesucristo, de San Marcos y San Manso,
ralentizaron el corazón de todos los hombres de mal espíritu,
los animales feroces y de todo lo que he querido oponer,
tanto vivos como muertos, tanto en el alma y en el cuerpo,
y de los malos espíritus, tanto visibles como invisibles,
no seré perseguido de Justicia ni de mis enemigos que me quieran causar daño,
tanto en el cuerpo y en el alma. Viví siempre sosegado en mi casa;
por los caminos y lugares por donde transitar, que no se puede,
antes todos me presten ayuda en lo que yo necesite.
Acompañado de la presente Oración Santísima,
y que no hay que olvidar, y de nadie seré aburrido.